Sentado sobre sus pies estuvo el tiempo
La gente corría y San José quería dormir
Adornada de edificios, adolecía de soledad
Martín se llama,
Con ritmo en su cabeza y una trompeta triste,
Descubriendo amigos en la obscuridad de sus ojos
Con dolor en el alma de un amor
Nos deleitaba con la tonada de puerto Puntarenas.
TlazolhTzin Mitl